En Robert Nesta reinaba un clima de fiesta y alegría. Las chicas, como siempre, mostrando su lookstone: mucho flequillo, pañuelo, zapatillas botitas gastadas... Y los chicos sin quedarse atrás, también producidos. Dentro del local estaba todo listo para que El Bordo presentara el viernes por la noche su último trabajo: "Historias perdidas".
Los músicos se mostraron maduros. No sólo por el paso del tiempo, sino porque se ve reflejada en las letras y en la música de este disco una experiencia marcada. Toda la obra expresa la intensidad de los sentimientos sufridos por dos personas que fueron secuestradas durante la dictadura militar y que se reencuentran 20 años más tarde.
Poco antes de la medianoche irrumpió la banda en el escenario y sonaron los primeros acordes de "Siento", tema con el que se encendieron las luces y las voces. Y ya no hubo lugar para el descanso con la seguidilla de "A mi favor", "Noche extraña" y "Tesoro". Allí se desató el pogo.
La efusividad de los tucumanos contrastó con la cantidad de público, que tal vez por la altura del mes, el duelo nacional o el costo de las entradas ($ 50) no llegó en masa como en shows anteriores. Fue algo que se percibió en toda la ciudad, incluso en el Abasto, donde los músicos y algunos amigos terminaron la noche.
Paso a paso
"¿Cómo anda Tucumán? ¿Todo bien?", preguntó el cantante Ale Kurz antes de continuar la fiesta con "Buscando", "Dejar" y "Silbando una ilusión". La comunión ya se había producido.
Para seguir sorprendiendo sonó "El grito", "Pensando", y con "Soñando despierto" nadie puedo dejar de corear: "soñando despierto no puedo ver mucho más, mis ojos se olvidaron cómo había que mirar. Nunca fue lo mismo, me diste el silencio para aprender a escuchar, soñando despierto lo mismo da".
Luego de unos minutos de silencio, los acordes de "Cansado de ser", el tema más emocionante de la noche, movilizaron los corazones. "El regreso" y "En la vereda" marcaron el final; con ellos el pogo llegó al punto cumbre y la banda irradió felicidad al comprobar el agite tucumano.
La despedida fue con el clásico "Los perdidos". Las voces del público acompañaron a la banda en perfecta comunión. Fueron casi dos horas de show, pocas palabras de Ale y un sonido impecable.
Fuente: La Gaceta de Tucumán
Gracias nuevamente a la gente de Tucumán, por la buena onda de siempre.
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